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Crítica de ¡Arrea! El Musical

¡Al fin! Los días 18 y 19 de noviembre, en el Teatro San Pol de Madrid, se estrenó el primer musical basado en las canciones de un grupo de heavy metal gamberro. ¿Su título?: “Arrea: El musical”. ¿El grupo elegido?: Mamá Ladilla. ¿La compañía teatral seleccionada?: Teatraco a las
tres. Y ¿la productora?: Tarambana.

Hace ya unos años, soñaba con crear un musical de este género: raro, innovador, con piezas diferentes a las que todo el mundo está acostumbrado a escuchar. Este caso fue imposible, para mí. Pero, ahora, aunque no haya sido yo el que lo haya podido llevar a cabo, llegó el momento de hacer una crítica al musical más rompedor que se ha estrenado en nuestra bella ciudad de Madrid.

En los dos días, hubo colas infinitas que casi llegaron hasta la M-30. Como consecuencia, hubo lleno absoluto en los dos pisos del teatro. Sé que queréis saber la respuesta a la pregunta ¿tuvo buena recepción? Analicémoslo “parte por parte” como Jack El Destripador diría. Ahora, ya entramos en materia. Empecemos por los aspectos técnicos, si a ustedes les parece bien.

Formato.

Digamos que, por la duración de la obra y al no haber descanso, entraría en el formato de “micromusical”. No hay muchos por la ciudad, aunque sí nos podemos encontrar otro que se titula “Lo tuyo y lo mío” que consiste en introducir un popurrí de 45 canciones en 45 minutos, entramando “una historia de amor que no te esperas” como diría su slogan. También, hay que recalcar que aquí, en este caso, contaba más el teatro que la canción. Así que es algo muy distinto a todo lo que ha visto.

Luz y sonido.

Los juegos y efectos especiales de luz se combinaban a la perfección con la puesta en escena de las canciones, tal y como si fuera una estructura videoclipera. Por otro lado, del sonido no sabría muy bien ¿qué decir?. Hay teatros en los cuales, cuando vas más arriba entiendes menos que si estás abajo y, por otro lado, tienes menos percepción auditiva (aunque algo comprendes). No supe concretar si fue mala acústica o no. Por lo menos, aunque el musical fuera todo seguido, sin “stop”, casi llegando al final, se escuchaba un poco mejor a las voces de los actores y músicos combinándose con la música.

Vestuario.

Por otro lado, el vestuario era un poco especial. Mientras que los actores iban con ropa de lavida cotidiana, los del grupo iban con traje. Aun así, deslumbraba más el de Mamá Ladilla que el del reparto actoral porque, a un grupo de heavy punk metal gamberro no se le ve nunca así en los escenarios.

Decorados.

Hablando de decorados. El escenario estaba divido en cuatro partes: en los dos extremos había una cama recreando una habitación (lado derecho) y una simulación de una sala de interrogatorio (lado izquierdo). En el centro, una mesa con dos sillas a los lados y detrás un escenario en escalera para el grupo. Natural y sencillez con ¿vanguardismo? Una mezcla de estilos totalmente curiosa que no se deja de ver últimamente en el teatro convencional.

Mamá Ladilla en el teatro.

Mamá Ladilla en el escenario para un concierto gana mucho. Pero en teatro, su presencia se nota muchísimo más porque algunas canciones las cantaron ellos combinándose con los actores.

Canciones.

Las canciones escogidas vienen de los discos más importantes de la banda. Entre ellos, escuchamos títulos como: “Arzaobispofobia”, “Autorretrete”, “Requesound”, “Power de mi”, “Bilis” (de donde viene “Arrea”, la canción que da nombre al musical) y “Coprofonía” (que fue el último que sacaron, pero el primero que se vendió en formato vinilo).
Entre los temas seleccionados están los que sobresalieron más que fueron estos: “Los mundos de yupi”, “La paja (¡Hoy follo!)”, “Todos menos tú”, “Hijo puta”, “Chanquete ha muerto”, “En el vergel del Edén” (cuya letra está realizada solo con palabras que tienen la vocal “e”) y “Sucedió en Beckelar”.

Actores / Personajes.

Aunque la banda tenga también un peso muy importante, no hay que olvidar que, tanto una obra de teatro como una película tienen que tener sus personajes, que son llevados a cabo por actores. En este caso, se nos presenta a un cuadro de tres actores: Erik Gatby, que representa al secretario del jefe de la empresa; Lourdes Martínez, que da vida a la becaria Ester y Diego Pizarro, que se dobla en dos personajes: el jefe de la empresa y el socio alemán.
Mucha naturalidad y unos personajes bien creados y desarrollados para la escena. También ha habido colaboraciones interactivas de: Paco Churruca, Jorge Merino, Manuel Millán, Juan Expósito, Eva Blomar, Quique Bonacho, Belén Chanes y Andrés López.

Libreto.

Éste fue escrito por Erik Gatby y el argumento nos cuenta la siguiente historia: “Ester, una joven muy preparada académicamente, acude a su primera entrevista de trabajo en una de las empresas más agresivas del país. Al ser contratada, entrará en un mundo competitivo y muy jerarquizado donde todo está perfectamente establecido.
El sistema es perfecto, hasta que un inesperado accidente hará que Ester tenga oportunidad de cambiar el rumbo de los acontecimientos de manera drástica”. Y, como en el concurso dice: “un, dos, tres: hasta aquí puedo leer”. Por lo demás, una historia hábil, divertida y muy experimental porque mezcla el misterio con el humor negro, friki y surrealista.

Aspectos a destacar.

Marcos ingeniosos, como a escena del “Glutten”. No me he podido reir más en mi vida. Aunque no puedo desvelar nada de ella porque está situada casi en el final del musical, puedo decir que consiste en ver el efecto provocado por el exceso de alcohol.
Las colaboraciones interactivas sirven para dar un poco de dramatismo friki a la historia. En general, a pesar de que estuvieran muy bien logradas (sobre todo la de audio), no pintaban mucho para la historia que se contaba. Al menos esa es mi percepción. Pero, si el propósito era ponerle un toque más del teatro de lo absurdo a la misma: ¡FELICIDADES! ¡CUMPLE CON LO ESTABLECIDO!

Por otro lado, el batería de Mamá Ladilla Abel del Fresno, se marcó un solo de batería que sorprende a muchos. Posiblemente sea también el primer solo que se ve en un musical.

Recepción.

La recepción del público asistente ha sido muy satisfactoria. Los responsables del musical están hablando para conseguir renovar contrato en Madrid. Y, por otro lado, durante 2017, se lanzarán a la carretera a presentarlo por distintas ciudades de España. No es de extrañar que sea un sector reducido al que le guste este tipo de música. Pero, por supuesto, que dentro de él, la aceptación ha sido muy buena, tan buena como para conseguir que en los dos días hubiera LLENO ABSOLUTO en el teatro.

Valoración.

Esta es mi opinión. Estoy más que satisfecho por haber ido a verlo. Una cosa es estar viendo un concierto en directo. Pero, otro factor muy distinto es ver todo este universo reflejado en un micromusical de teatro que constituye a su vez el primer musical de heavy punk metal gamberro de toda la historia. ¿Mi recomendación?: ¡Vayan a verla! Y si no quedan satisfechos, le devolvemos el dinero. Y, si por algún casual les gusta, pues ¡también! Aun así, guste o
no guste, hay que ver de todo en esta vida y aquí, por nuestra parte, recomendamos su visionado

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